Pistoia

PISTOIA

Pistoia es la ciudad ideal para quien quiera sumergirse completamente en la atmósfera típica de la Toscana: mezclando, de hecho, historia, naturaleza y gastronomía, Pistoia es un verdadero paraíso para los amantes del arte y de las tradiciones.
Su posición geográfica, situada entre Pisa, Lucca y Florencia, la convierte en un importante articulación para quien tenga la intención de visitar la Toscana en todo su esplendor.
Pistoia está ubicada a los pies de los Apeninos y es de origen romano.
El encanto de la ciudad ha sido exaltado por poetas y escritores que han dado a Pistoia el calificativo de "ciudad de piedra encantada" y "ciudad de las anchas calles y hermosas iglesias".
De hecho, el centro histórico ofrece al visitante la posibilidad de sumergirse en un trayecto rico en iglesias, claustros, palacios y monumentos de un fuerte pasado medieval y barroco. Todo el centro histórico gira alrededor a la central plaza de la Catedral, absolutamente una de las plazas más bellas de Italia.
No menos ricas son los rastros históricos y artísticos de los municipios y de los pueblos de la provincia, desde las villas de Montalbano hasta los pueblitos característicos de colina sumergidos en el verde de la "Suiza Pesciatina" o a la sombra de las antiguas iglesias parroquiales montañesas.
Además, en las afueras de las ciudades se encuentran pueblitos, iglesias parroquiales y castillos fortificados de extraordinaria belleza, además de una de las mayores colecciones de land-art del mundo (Fattoria di Celle).
La provincia de Plistoia es además un lugar de la Toscana donde se pueden experimentar vacaciones inolvidables y donde se pueden aún encontrar ambientes íntegros, realizados con escenarios sugestivos y auténticos. Entre picos panorámicos y dulces colinas, entre reservas naturales y áreas protegidas, el viajero atravesará espléndidos bosques de encinas y castaños, hayas y abetos; encontrará lagos, valles, colinas cultivadas como jardines y campos cubiertos por olivos y vides seculares, y una civilización campesina todavía viva y vital.
Los colores y sabores de la tierra se pueden degustar frecuentando las numerosas fiestas populares que se llevan a cabo durante todo el año en centros grandes y pequeños donde se ofrece una amplia variedad de productos locales.

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